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lunes, 30 de enero de 2012

Analizando el Texto Bíblico: Apocalipsis 3:20

Uno de los pasajes bíblicos peor utilizados en nuestros círculos cristianos especialmente en la tarea evangelística es el pasaje de Apocalipsis 3:20 el cual nunca se duda en citarlo al momento de llamar al pecador a la fe en Cristo Jesús. Este pasaje ha servido como un soporte arminiano en el entendimiento de muchas personas que creen que la regeneración es un factor decisional donde Dios "nada tiene que ver", sin embargo esperamos aclarar este tipo de malos entendidos analizando este pasaje y corrigiendo este tipo de errores.

Primero vamos a considerar el contexto del pasaje, durante el Cap. 3 de Apocalipsis continua el mensaje que Cristo da a las siete iglesias de Asia, que son los destinatarios de la misiva de Juan, este Cap. registra el mensaje a las dos últimas iglesias, Filadelfia y Laodicea, ésta última, presenta características negativas interesantes quizá por eso no hay una sola palabra de alabanza hacia esta indolente iglesia, sino más bien reprensiones y amonestaciones. Laodicea era el tipo de iglesia que, acostumbrada a la buena vida, se "dormía en sus laureles" (v. 17a) pero Cristo desnuda la condición espiritual de esta iglesia al decir: "...y no sabes que eres un desventurado, y miserable, y pobre y ciego y desnudo." (v. 17b) (El Nuevo Testamento, Biblia Textual). Luego en el v. 18 aparece una exhortación y en el v. 19 una advertencia concreta. Todo esto nos indica que esta iglesia no era digna de emular, no había fervor espiritual y sino una falsa seguridad en lo material. Sin embargo la misericordia del Señor se muestra con sus amorosas palabras. "He aquí, estoy a la puerta y golpeo..." (El Nuevo Testamento, Biblia Textual). Estas palabras son para una iglesia que aunque apática y poco espiritual es un depósito del gran amor de Cristo (Efesios 5:25), no son palabras para alguien muerto en sus delitos y pecados sino a un pueblo que era llamado a un despertar espiritual donde Cristo tenía que ser el dínamo impulsor de la vida de la congregación. Claramente vemos que el contexto de este pasaje nada tiene que ver con evangelismo ni con un mensaje dirigido a pecadores como tal.
Ahora bien, uno de los problemas en relacionar este versículo con el llamado a los pecadores es una mala comprensión del pasaje en sí, que dice:

"He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo." (Reina-Valera 60)

Ahora que entendemos el contexto del pasaje debemos hacer algunas aclaraciones dentro del texto bíblico, p. ej. la expresión "...estoy a puerta y llamo..." suele confundir a los que entienden la puerta como la entrada del corazón humano, en el pasaje nada se dice respecto al corazón, por tal motivo es un error relacionarlo con la conversión del pecador, comenta F. Lacueva:

 «Ante la iglesia Jesús se presenta como un peregrino que pide hospedaje…Apela a la hospitalidad, tan desarrollada y practicada entre los orientales y desea llegar a una amistad íntima, pues la cena aludida en la frase final del v. es símbolo de comunión con alguien cuya unión con Cristo se supone»1 .

El llamado que hace Cristo desde afuera de la puerta refleja a una iglesia autosuficiente que no tenía necesidad alguna de vivir para su Señor. La otra parte del pasaje dice: “…si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él…”, las expresiones como llamar a la puerta, abrir la puerta, deben entenderse en el sentido simbólico tal como lo exige el género apocalíptico, pero la confusión aparece cuando el texto dice: “…entraré a él…”, no dice: “entraré en él” pero la expresión griega προς αύτόν = pros autón lit. debe traducirse “adonde él”2 , esto demuestra el terrible error de la interpretación decisional.
 La otra parte del pasaje dice: “…y cenaré con él y él conmigo”, no hay ninguna referencia a una regeneración del pecador, en la cultura judía invitar a una persona a cenar en casa denotaba una íntima amistad, en este sentido debe entenderse esta parte del pasaje. De manera que Apocalipsis 3:20 es un llamado a la iglesia a la comunión perfecta con su Señor no a una regeneración voluntaria.

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1 FRANCISCO LACUEVA, Apocalipsis: los eventos del porvenir según el Texto Bíblico, (Terrassa: Barcelona, CLIE, 2001) p. 94 (las cursivas son suyas)

2 FRANCISCO LACUEVA, Nuevo Testamento Interlineal Griego-Español, (Terrassa: Barcelona, CLIE, 1984) p. 967

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